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miércoles, 24 de julio de 2013

Pena


He intentado buscar un adjetivo más cruel, más duro, pero la verdad, creo que finalmente el más adecuado es pena, porque, sólo esta palabra rebosa verdaderamente lamentabilidad, y valga la redundancia ella misma, pena.

Es lo que siento cuando miro a mi alrededor, cuando acompañada de mi gente, de mis amigos, de esas personas con las que sales a la calle a reír, a disfrutar de tu ocio, de tu tiempo libre, de tus ganas de vida a pesar de las dificultades que este mundo nos impone, a pesar de las adversidades que a los jóvenes también nos acontecen.

Es lo que siento junto a ellos compartido, cada día, cada fin de semana cuando … mi querida Lora del Río se engalana de nada. Ofrece mi pueblo, unas alternativas de ocio que nos llenan de plenitud y nos invitan a quedarnos. A hablar maravillas de él y a sentir orgullo de todo y de nada. Cuando, paseas por calles vacías de júbilo, de gente danzando, de alegría y de juventud definitivamente.

Cuando deja de existir la posibilidad de tomarse en una terraza un refresco, una copa, y sentarse a pasar una noche agradable. Cuando sabes que es desde dentro mismo, desde donde nos limitan y aun así, se nos pide que hablemos bien de nuestro pueblo, que si no le haremos daño a su imagen, es cuando, literalmente comienzan a inflarte las narices.

¿Qué ha cambiado para que hayamos dado pasos atrás como tortugas?  Recuerdo y me enfurece más aún chiringuitos referencia en la comarca donde eran vecinos de otros pueblos los que venían a buscar alternativas de diversión. Recuerdo facilidades para empresarios, y momentos que me llenan mi mochila de experiencias de una Lora que merecía la pena. Hoy cuando intento seguir llenando dicha bolsa… apenas puedo poner la compañía, y mis ratos fuera que comienzan a ser geniales e interesantes. A veces, cuando conducimos a altas horas de la madrugada para poder divertirnos y buscar lo que aquí ni hay, ni se preocupan en darnos, he llegado a pensar quien sería el justo culpable si alguno de mis amigos se quedase en una de esas carreteras una de esas noches, quién sería aquel que debería pagar por el peligro al que nos exponemos y por las pérdidas emocionales…

Pero, es que si apuramos más, y somos egoístas, económicamente es igualmente un retraso porque me dejo mi dinero fuera, cuando hay mucha gente dispuesta a trabajar y ganar las tres perras que podemos ofrecer y así retroalimentar este pueblo que perdónenme se me antoja ya PATÉTICO, por no decir de mierda, y voy a escribirlo en minúscula para no provocar demasiado revuelo con mis malas ganas y mi mal hablar.
A mi poco me importa si somos de derecha o de izquierda, a mí me importa poder decir a mis amigos de Villaverde, de Burguillos, de Rosales, de Sevilla, si venid a LORA, que vamos a salir de fiesta… y no tener que agachar la cabeza y decir no… mejor voy yo, allí no hay nada y vivo en un pueblo de zombis.
A mí me importa, arreglarme un sábado para estar en la calle hasta las seis de la mañana, no para volverme a las dos. A mí me importa bailar y hacer ruido ¿por qué no? Como toda la vida.
¿Somos ahora más susceptibles que nunca? ¿Es ese el problema? No aguantamos decibelios de más, no aguantamos jóvenes con copas de más, una pelea nos parece un mundo… no digo que sea normal pero ¿acaso no es lo que ha ocurrido toda la vida?

En fin, siento un tedio y una desgana que ni si quiera me inspira a expresarme como debiese.
Júzguenme ahora si es necesario, creo que tendré más adeptos que detractores, porque llegados a este punto en el cual hasta mis mayores me invita a que cojamos cacerolas diariamente y nos manifestemos en la puerta del ayuntamiento…hasta que se nos den solución… como si fuesen a hacerlo… YO NO VOTO MÁS, total siempre es lo mismo y ya voy por 26 añazos, creo que con 15 me lo pasaba mejor.
PD: Pérdidas… Fiestas de navidad, chiringuitos, discotecas, pubs, botellona (en detrimento), romerías vs tradiciones cada vez a peor, verbenas (no se acercan si quiera a lo que eran), … y dar gracias a que yo soy relativamente joven.

VIVA LORA DEL RIO!

Como dice mi amiga Chari...Corazón de la Vega... o corazón de geriátrico...


jueves, 17 de enero de 2013

Au pair. Día seis.


Día seis de la aventura
Me marché. Irlanda me abre sus puertas, o más bien tras conocer lo poco que conozco, sus jardines.
Un trabajo no era suficiente para frenar mis ganas y mis sueños. Un sueldo medio no cubría todas mis expectativas y fe. No era lo que deseaba. Prefiero hacer esto y mirar atrás algún día sabiendo que lo intenté si las cosas van mal.
Y si van bien, sabré que he hecho todo lo que estaba en mi mano y que no ha sido la suerte la que ha estado a mi lado. Sino mi esfuerzo.
Me han llamado valiente, me han preguntado mil veces si estaba segura de lo que iba hacer. Me han hecho plantearme cuanto necesitaría a los míos.
Siempre he sido plenamente consciente de que no sería fácil, y sobre todo al principio.
Todo es diferente.
Hoy, me dispongo a empezar a narraros cada paso de esta aventura.
Me encuentro en un pueblo tan distinto al que me vio crecer que hasta a veces me pierdo por sus calles por que para mi todas son prácticamente iguales, pero esto, es solo cuestión de tiempo y poco me preocupa. El día a día comienza a instalarse en cada segundo que pasa y he caído en la cuenta que casi la mayor parte del día me encuentro bajo las paredes de mi nuevo hogar.
Estoy a tan sólo diez minutos de la ciudad de Cork, al sur de Irlanda. Aquí viven unas 13.000 personas y mi nuevo pueblo se llama Glounthane. Es casi más difícil de pronunciar que de rodear.
La extensión ni si quiera la sé. Sólo puedo contaros que nunca ví tanto césped para que los niños jueguen, tantas cuestas juntas…no, sé lo que estáis pensando y no… Constantina es, como se suele decir, arroz al lado de esto.
Bueno, como la unión hace la fuerza, y si, en cualquier parte del mundo levantas una piedra, te sale un español, que si me apuras un loreño, ya tengo un grupo de personas dispuestas a hacer hermandad y que los días que se hagan pesados sean bonitos cuando vaya a la cama, a ellas gracias. Se sabe como son las personas desde el primer contacto con ellas y verdaderamente…creo que he tenido suerte.
Con respecto a los demás, cuido a tres angelitos preciosos Dara el mayor, Aaron de cinco añitos y la jefa de la casa, Mia. Los llamaría demonios pero no está bonito para niños y además, a pesar de ser tremendamente enérgicos, son geniales. La familia, mitad irlandesa, mitad origen indio, es fabulosa. Nada me falta y a veces pareciesen ellos quienes me cuidan a mi, consciente soy, de que intentan que también sienta ésta, su casa, como mi hogar.
Esto creo que es bastante por hoy, además estoy de babysitter y acabo de acostar a los dos revoltosos y no dejan de charlar, aunque no entiendo nada, los oigo.
Para resumir,…me monté en un avión cargada de miedos pero sobre todo de sueños y ganas, y ahora, han remitido los miedos, pero los sueños siguen más presentes que nunca.
Menuda tempestad la de hoy…el viento pareciese que va derribar las ventanas de un momento a otro.
“Ain´t no mountain high enough” … a los mios, siempre conmigo.
                                                                                           

jueves, 18 de octubre de 2012

El hombre que paseaba en su bicicleta




Mi hermana solía hablarme de él con una mezcla de rabia, melancolía y pena. Solía pasearme en coche por las calles ojeando para cruzárnoslo y que también yo pudiese conocerlo. 

Me contó historias de hambre, calor, frío. Historias de palizas y robos, de mala gente. También me contó leyendas sobre platos calientes, techos y abrigo, de servicio, solidaridad y ayuda. Buena gente.
Su nombre de pila era Luciano, vagaba por los caminos y a penas podía con sus pasos. Consigo, solo llevaba años de pastoreo por algún pueblo de la sierra norte, y desavenencias familiares que lo llevaron a marcharse lejos de los suyos.

Así, buscando un lugar de asilo, y con apenas una bicicleta que cargaba más que montaba llego a Lora.
Nadie sabe bien que discusión puedo ocasionar su soledad. Dicen que quizás el juego… o su carácter testarudo. A buen recaudo, sé, que quienes aquí le ayudaron hicieron todo lo posible por su bienestar, y él en muchas ocasiones rechazó muy buenas opciones.
A buen recaudo, que no paso hambre mientras aquí estuvo.

Pero en toda historia triste hay una parte dura, en la que interviene la poca calderilla que pudiese haber por medio. El dinero siempre es protagonista, hasta en las mejores familias, hasta cuando las cantidades son ínfimas, ridículas.

Quiso el destino que el viejo triste y buscavida de la bicicleta tuviese una pequeña paga con la que se defendía y hacía frente al paso de los días. Quiso, que ciertos tipos lo supiesen y que recibiera constantes palizas en las cuales le robaban.

Me contaba mi hermana cuantas mañanas lo recogieron de caídas, cuantas veces, vagaba por los alrededores de su trabajo casi sin poder mantenerse sobre sus huesos. Como probó a sacar su dinero en pueblos vecinos para que éstos hurtos acabasen.

Pero llegó el día en que se rindió. Luciano, el hombre de la bicicleta, el vecino que tuvimos casi por casualidad durante meses, escogió probar a vivir en otra pedanía. Supo que la buena gente, fue la mejor en Lora del Río, y que él, no supo comportarse con ellos, pero también que la mala gente, le destrozó un futuro en nuestro pueblo.

Hoy, y tras tantas palabras y discusiones encontradas con mi hermana, he comprendido que como siempre ambas teníamos nuestra parte de razón. Siempre defendí que con la paga de Luciano mucha gente vivía, y mantenía a familias enteras, siempre defendí que los vicios y el juego, si así era, no me ocasionaba más que la mínima pena, que una residencia era un buen lugar…Sin embargo si que decía verdades mi hermana, era un ser humano. Nadie merece palizas, nadie merece que los cuatro de siempre despedacen  las ilusiones de un modo de vida escogido. Y sobre todo, Lora no merece una imagen como la que dan éstos, la mala gente.

Me quedo con los abrigos, los platos calientes, las horas de cobijo y compañía, de aquellos que si que representan la humanidad de nuestras calles.

viernes, 5 de octubre de 2012

MADE IN LORA




Caminando.
Esa es la mejor forma de ir a la compra en Lora del Río.
Si. Probablemente será complicado si tienes que hacer una carga a tu nevera relativamente grande, pero…mi consejo es buscar compañía para trasladar a casa dicha adquisición.
Últimamente más que una columna parece que escribo una carta denuncia. Pero es que también ir a llenar el frigorífico tiene pegas, que me remito a trasladar, más que a dar.
¿A ver si están de acuerdo conmigo queridos lectores de “La voz de Lora”?

Lo usual es emprender la acción de hacerse con sus alimentos ataviados de un vehículo, dónde cargarán más tarde y trasladarán a casa con toda sencillez y el mínimo esfuerzo.
Pero, cada vez que uno conduce hasta los supermercados que todos ya conocen en su villa, encuentra… “GORRILLAS” made in Lora.
Gorrillas que te miran mal si les niegas una limosna por…¿NADA?
Mi condición cristiana me enseñó a dar a los pobres, y mi educación a compartir, pero nadie me enseñó nunca a sentirme obligada, a que sienta temor de que mi automóvil sufra las consecuencias de mi negativa a un par de monedas, las cuales… por cierto, en esta época tan complicada que pasamos, no les sobran a la mayoría.
Lo cierto y verdad es que no será el sudor de mi frente el que suelte el más mínimo céntimo para que prospere esta nueva profesión al más puro estilo sevillano.

La verdadera pregunta es, ¿hasta que punto los ciudadanos tenemos que aguantar esto?
Creo que existe un cuerpo de seguridad, una policía local, o a quien buenamente le corresponda con la obligación de evitar ciertas situaciones ilegales, y muy molestas para la convivencia en las calles loreñas. Espero, que no sea más importante vagar por las calles para cazar a pobres trabajadores, que no llegan a fin de mes cometiendo una infracción para multarlos… es más fácil de encontrar el caso expuesto.
Eso si,… y dios me libre, el que yerre al volante que lo pague, que es lo justo, y también trabajo de la autoridad.

En todo caso, cada uno sabe bien cual es su lugar en su trabajo…, y todos sabemos que el de nuestros amigos Gorrillas… no debe ser la puerta de nuestro adorado “Mercadona”.

¿Veis? yo no quería hacer publicidad…

jueves, 20 de septiembre de 2012

Dificultades!!



Adversidades, limitaciones, obstáculos…dificultades, peligros, posibles percances.
 Una maleta, protagonista de un viaje en tren. Hasta aquí una historia sin rarezas, de lo más normal. Una chica que viaja con dicha maleta, de un tamaño considerable, al parecer viene de mudanzas o tal vez de una larga aventura, el caso es que baja del cercanías y el final de su trayecto resulta ser Lora del Río.
He aquí la pregunta para todos vosotros, la misma que se hizo ella al observar a su alrededor, porque, aún se cuestiona si es que existe alguna otro posibilidad que desconoce para transportar su equipaje.
¿Cómo llevar sus pertenencias desde un andén de la estación a otro?
Respuesta uno.
Bajar por la escalera y jugarse una caída en la que podría hacerse bastante daño.
Respuesta dos.
Tirarla directamente, y jugarse romper sus pertenencias.
Respuesta tres.
Telefonear a papa y literalmente (perdonen el vocabulario) joderse ambos la espalda y llevarla a peso.
Pensarán que la respuesta tres es la más lógica, pero para ello tiene una que poder contar con un padre versus familiar dispuesto o en condiciones para ayudar.
Compliquemos aún más la situación, sustituyamos una maleta por una silla de ruedas. ¿Alguien me explica cual es la solución?
Pero no es todo, si cierran el nuevo método de vigilancia para pagos de billetes, ¿Cómo pasa el santo familiar a ayudar? ¿Paga un billete? ¿Es que al final todo queda en eso, dinero?
Pues en la estación de Lora del Río parece ser en principio que sí. Voy a ser cauta y voy a pensar que si que hay algún modo, y que esa chica con su maleta no divisó la alternativa. Voy a pensar, que cualquier persona con silla de ruedas, muletas, o dificultades para caminar tiene una cuesta por la que acceder de un extremo a otro por si sólo.
Si no es así, no voy a decir más que dos palabras…de vergüenza.
Retraso absoluto.
Señores de RENFE o responsables de ésta osadía, sólo les deseo no verse nunca en una situación similar.
Por cierto un saco de cemento no debe ser muy caro...

Normativas Incongruentes...


 
Dicen las lenguas parlantes en mi pueblo que los jóvenes se marchan. Dicen que cuando hablan de su villa sólo comentan aspectos negativos y que reniegan en cierto sentido de ella.
Rumorean que todos son críticas, que están desencantados y que cada paso que dan en relación a Lora, los separa más de tener un futuro en el municipio.

Dicen los padres de éstos, que tienen miedo cuando se acerca el fin de semana. Que sus hijos conducen coches a altas horas de la madrugada para encontrar una alternativa a la parsimonia y aburrimiento que sufren y que no pegan ojo pensando en los peligros que corren haciendo esto.

Los abuelos sienten rabia, por que nadie mejor que ellos saben que fue y que es ahora nuestro pueblo, y cuanta falta hace volver a recuperar chiringuitos colmados de alegría y diversión, ferias con gente que no se marcha a la playa, romerías con carrozas que hacen colas para subir las escaleretas, un lugar de reunión, sin vecinos que se quejan constantemente.

Entiendo que se arremeta contra los jóvenes por hablar mal de Lora pero, existe un adjetivo que se llama “empatía”, que no significa más que ponerse en el lugar del otro, cosa que se le olvida a mucha gente.

Tú que te quejas por ruidos y por tu descanso recuerda, que quizás, tu hijo anda quitando el sueño a otro buen vecino de otro barrio, o que cuando fue joven lo quitó. Tú que has sido joven y también saliste, te divertiste y creciste con planes que hacer en tu pueblo.
Yo me pongo en tu lugar y me comprometo a hacer el menor ruido posible pero, piensa que no se es joven toda la vida…

En cuanto a otros que critican, dicen las lenguas que habrá una normativa, incongruente, e ilógica bajo mi punto de vista. Que los pubs que quedan… tendrán que cerrar a eso de la una de la madrugada, casi cuando los jóvenes salimos, y que los bares que abren muy temprano a penas podrán dar desayuno a los madrugadores porque tendrán que retrasar su apertura.

Sinceramente no se que se pretende con estás medidas. Si es paliar la situación antes descrita, no creo que lo consigan.
 Lo que si me parece que van a conseguir es que crezcan las críticas, que los jóvenes sigan marchándose, que los padres sigan sufriendo y quien sabe si nos dejaremos a más de un paisano en las carreteras, por no hablar de que … seguramente en un corto periodo de tiempo, Lora del Río pase de ser un pueblo precioso y lleno de vida, a un pueblo fantasma, sin niños en las calles y sin sonrisas que hacen eco en los parques.

De todo ello, seremos responsables todos, los jóvenes críticos e incívicos, los vecinos que se quejan, los políticos que no ponen remedio, y los abuelos que vieron como todo iba a peor y dejaron al cangrejo seguir andando hacia atrás.

lunes, 6 de agosto de 2012

Desde la distancia.


A veces pensar en tu tierra confunde. Según te encuentras en un lugar u otro del universo, según te acogen, y según te va.
He mirada atrás durante éste año y añorado cosas que jamás pensé que me faltarían al marcharme. Pero también he odiado esas carencias que me hicieron partir para buscar una buena nueva fuera de mi Andalucía, de mi Sevilla, y hasta de la tierra que me hizo ser quién soy y dónde aparcaba jugar a las muñecas para montar historias dentro de mi cabeza en mi infancia . De la cabeza que hoy pertenece a una periodista, nacida en Lora del Río.
Mi pueblo en la distancia.
Un dilema demasiado complicado el de juzgar el lugar de donde procedes. Quiero pensar que vivir hoy, en Madrid me hace sentir que en mi pueblo se vive tranquilo. Que la gente no corre, se saluda por las calles, es gentil y que nadie se siente sólo.
He sabido cuán importante es sentir el calor de los tuyos y cuan distinta es la educación cuando te crías en un pueblo. Lora me enseñó a ser humilde y me recuerda cada día de dónde vengo. 
Lora es conocida en más lugares de los que imaginé. He oído que somos el pueblo de las inundaciones, el de Mario Vaquerizo, y hasta el pueblo al que el Guadalquivir baña tres veces. He oído que Lora es un pueblo importante y he pensado que he olvidado desde que me fui sus limitaciones, para ver otras muchas virtudes que Lora tiene.
He sopesado cuantas veces voy de visita para ver a los que me quieren a mi familia y a mi gente y cuantas tardes me aburro tremendamente y siento ganas de volver a la ciudad dónde hoy vivo.
Las contradicciones que me hacen ver a Lora con ternura y con desgana al mismo tiempo. Si quisiera podría mentir. Si quisiera diría que somos un gran pueblo, con miles de posibilidades… pero es que también veo la otra parte, es que es mi obligación, y además  mi conciencia me dicta ser realista. Lora es mi pueblo y me siento orgullosa de ello. Lora tiene a las mejores de las personas, a grandes profesionales, paisajes de ensueño, potencial… pero hace tiempo que se perdieron las ganas, hace tiempo que el corazón no aprieta a los loreños y los hace levantar. Dejemos de discutir hacia que lugar caminar… y caminemos.
 No me juzguen como demagoga, ya les digo que sé que yo fui la primera que se bajo del barco marchándome.
 Él que este libre de pecado, que tire la primera piedra.

Mi Feria


En la cuerda floja.

Feria y Fiestas populares de Lora del Río. 365 días del año esperándolas. Ni semana santa, ni navidad, ni cualquier otra celebración. Nada se iguala a la feria.

Tengo 25 años. Y no recuerdo un solo año en el que no haya pisado el albero.
Bien ataviada, flor, pedientes, collar, peinetas y un buen abanico. Un traje de flamenca, como buena andaluza. Y nada más, a la calle a divertirse.

Este año, sin embargo estoy en la cuerda floja. Las cuestiones que me ocupan actualmente, me dejan las fechas justas y el deber me ahoga. Es mi feria y me entristece.
Cada año es para mi un lugar de encuentro. De camino a sus casetas ya vas sintiendo que vas a recibir a los de siempre, a los que como tú un año más bajan a verte y a que los veas. A ti mi amigo.

No recuerdo una feria triste, por que aún estando con desanimo nunca me encontré sola y siempre arrancaron sonrisas. Por que me gusta estar con mi gente en la alameda del río, bailar, beber y agotar las horas que mi cuerpo aguanta despierto.

Este año que quizás no éste sé que me echarán de menos y también eso me tiene triste. Pero aún guardo una última carta bajo mi manga, y espero y sueño cada día con poder jugarla. Sino fuese así, beban a mi salud.
Si aparezco por sorpresa llegaré con una sonrisa tan grande que podré vivir de ella lejos de mi gente por mucho tiempo.

 Cuando el domingo a son de los fuegos llegué la hora de marcharse, si estuve con vosotros comenzaré una nueva cuenta atrás, sino, intentaré pensar que no sucedió.
Para mi, mi feria, una parte de mi felicidad. Nos vemos, eso espero.