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viernes, 6 de febrero de 2015

EN PRO de la Fe

En pro de la fe. La mutilación pública es permitida en pro de recuperar la fe de quienes pudiesen estar perdiéndose en el camino que indica la salvación. No había visto imágenes tan crueles nunca. Como en un circo romano, como un gladiador que sabe que los leones podrán con él y va guiado a la muerte. Pero, en pleno siglo XXI. Lo que no tiene límites no es la fe, lo que ha perdido el norte es la razón del ser humano.
Nada justifica la vileza y la saña. La valentía siempre gana a los cobardes que se defienden a base de implantar miedo. El horror no siembra fe, siembra temor. Un temor que genera una creencia nacida del recelo y la aprensión a las represalias. Los valientes desgraciados a los que les toca el sacrificio, unos son asesinados preguntándose él porqué ellos, y otros probablemente sacando el orgullo y la fuerza que ante semejante barbarie pueda seguir en su espíritu.
Pero no hay tiro a sangre fría, ni a bocajarro que iguale un espectáculo similar a este último. No se puede mediatizar, ni narrar de forma tan cínica, al más puro estilo heroico, dónde a sabiendas de un destino final inevitable, ese piloto jordano, supo que toda una familia lo vería morir de la peor de las maneras, agonizando sin remedio, y cual rata inmunda, o peor inclusive. No sé puede permitir. No es que no sea sano, es que no es humano. Todo lo que roce la tecnología con los dedos, todo aquel que no sea capaz de sentir compasión, no es digno de ser de esta especie que se creó un buen día para que hiciese el bien y se corrompió apenas a un minuto después de nacer.
 Todo aquel que pueda quedar indiferente a los quejidos de un ser vivo quemándose ante sus ojos, ese no es digno de llamarse humano, ése, perdónenme pero no llega ni a animal, ni a perro a modo de insulto porque el insulto sería para el perro. Ésos, los que van de valiente y tapan sus caras, ésos sólo son robots. Máquinas de destrucción. O máquinas defectuosas, taradas, que han sufrido una desconexión neuronal y sensorial en el dichoso camino de la salvación. Trastos irrecuperables, que no hacen más que jodernos la vida a los que aún medio funcionamos como para no hacer lo mismo con ellos, en pro de una venganza más que merecida.
Seres imbéciles, que no analizan la historia, ni la evolución de las religiones que mataron hace mucho a los suyos, a sus semejantes, cual guerra por territorios, ahora la hacen llamar guerra santa, y luchan por fe.
Que mi ignorancia me embriague de desconocimiento y que me lleve a razonar sólo las mediocridades de éste mundo, porque para analizar el calado de este nuevo movimiento de ficha, prometo, que no hay ser humano que alcance. Que nos visite la más amarga de las locuras, esa que nos convierte en egoísta cuando por grave que sean las situaciones, si no nos toca bien cerca, nos hace volver la espalda y seguir caminando hacia nuestro ombligo.
Que no me empaquete el mundo en esa clase de individuos que roza casi la justificación del ojo por el ojo, porque si como me temo algunos, en lo más profundo de nosotros devolver la moneda ya no nos parece tan descabellado, si la respuesta del mundo jordano, se nos hace hasta debilucha ante el fin de ese joven piloto, sí que ahorquen, en respuesta a una de esos robots sin alma, nos parece cuanto menos haberle dado un minuto de dignidad en su  muerte, no menos asesinato que la del piloto, entonces….Habremos perdido la batalla, y habrán conseguido que seamos no de la misma hojalata que ellos, sino incluso, de peor calidad y calaña.

La calma y el ejemplo, siempre serán una opción de respuesta, mientras que la solución a tanta incoherencia llega…cual bebé colgado del pico de una cigüeña. No hay derecho, ni justificación para la VIOLENCIA. No lo hay.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Madrid Arena




Quinta víctima. Esta última, también mujer, también joven, y sobretodo, también desafortunada.
Que caprichoso el destino y que juguetona la muerte que ha ido a plantarse a un lugar lleno de vida para acometer sus fechorías, dejando noches oscuras en vidas que se quedan, y noches difuntas en almas pérdidas que moran ahora quién sabe donde. 

Ya no hay manera de buscar remedio a lo sucedido, ni venganza posible. Ya lo ocurrido no tiene marcha atrás y con el tiempo, posiblemente y aunque suene frío, todo quedará en el olvido y se volverán a repetir tragedias similares para el mundo, ya sólo las familias de estás jóvenes cargarán con el vacío y la ausencia.

Pareciese un caso puntual. Pero no seamos ni demagogos, ni nos engañemos defendiendo ahora cosas que todos hubiésemos aprobado si la noche no hubiese terminado con víctimas.
¿Quién no ha entrado nunca a un local siendo plenamente consciente de que estaba con aforo más que completo?
Por que a mi, perdónenme, más que una situación aislada me parece un día a día, que terminó, como todos sabíamos que habría de finalizar más tarde o más temprano un acontecimiento de éstas características dónde lo único que no hay es control bajo ningún concepto.
Bien me parecen las quejas, porque suele ser un Madrid Arena, el punto de inflexión que cambia la norma. Tiene que ser el extremo el que haga reaccionar y provocar un antes y un después en temas que no cuadran, que no funcionan, que a ojos de la sociedad son cotidianos, pero que se abandonan y no se luchan hasta que lamentamos no haberlo hecho.

Así nos divertimos los jóvenes. Así se tira una vengala nos asustamos y resultamos ser víctimas, plenamente conocedores de que los recintos dónde nos recreamos son lugares de muerte. Así, no se hacen las inspecciones necesarias, ni los controles que se debiesen. No todos son señores empresarios que quieren forrarse, que también vaya, como cualquier ladrón que piensa que nunca lo pillarán, el administrador piensa que todo va salir bien, que es la generalidad.

Así, se repite hasta la saciedad hasta que pasa, y esta vez ha costado cinco vidas. Pero, ¿es que no hay responsabilidades de nuestros gobernantes que deben hilvanar cada fleco?
Sinceramente me parece un tema más que enrevesado y complicado. Me parece una historia de horror  digna del mejor guión de Hitchcock, y no por las muertes, que me apenan y me erizan los vellos por apatía entre otras cosas. No puedo evitar pensar que pude ser yo misma. Pero me parece una  novela negra por los golpes de pecho y por las denuncias de a posteriori, por la hipocresía y por las exageraciones no aptas para temas con lagunas más que palpables y por que la doble moral no va nada conmigo.

Para terminar no voy a dar conclusiones sólo voy dejaros algún que otro viejo titular, y prometo que, si indago son más de dos, pero basta con esto para conseguir hacer llegar lo que quiero manifestar.

-“Tragedia en Alemania: 19 jóvenes mueren en la Love Parada. Un tapón formado en el túnel de acceso a la fiesta tecno por excelencia desata una tragedia”.
(generacción.com)

- Martín Cárpena. “La muerte de dos jóvenes por éxtasis destapa un cúmulo de ilegalidades” (abc.es)

Dicen … si  llega la muerte que me pille de fiesta…pues parece ser que algunos se han tomado esta filosofía al pie de la letra, para que un buen número de jovencitos se den de bruces con este cometido.
A quienes hoy están llorando a sus hijas dudo que les haga gracia.
Aquí me quedo maldiciendo a los infortunios…