Mostrando entradas con la etiqueta aventura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aventura. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de enero de 2013

Au pair. Día seis.


Día seis de la aventura
Me marché. Irlanda me abre sus puertas, o más bien tras conocer lo poco que conozco, sus jardines.
Un trabajo no era suficiente para frenar mis ganas y mis sueños. Un sueldo medio no cubría todas mis expectativas y fe. No era lo que deseaba. Prefiero hacer esto y mirar atrás algún día sabiendo que lo intenté si las cosas van mal.
Y si van bien, sabré que he hecho todo lo que estaba en mi mano y que no ha sido la suerte la que ha estado a mi lado. Sino mi esfuerzo.
Me han llamado valiente, me han preguntado mil veces si estaba segura de lo que iba hacer. Me han hecho plantearme cuanto necesitaría a los míos.
Siempre he sido plenamente consciente de que no sería fácil, y sobre todo al principio.
Todo es diferente.
Hoy, me dispongo a empezar a narraros cada paso de esta aventura.
Me encuentro en un pueblo tan distinto al que me vio crecer que hasta a veces me pierdo por sus calles por que para mi todas son prácticamente iguales, pero esto, es solo cuestión de tiempo y poco me preocupa. El día a día comienza a instalarse en cada segundo que pasa y he caído en la cuenta que casi la mayor parte del día me encuentro bajo las paredes de mi nuevo hogar.
Estoy a tan sólo diez minutos de la ciudad de Cork, al sur de Irlanda. Aquí viven unas 13.000 personas y mi nuevo pueblo se llama Glounthane. Es casi más difícil de pronunciar que de rodear.
La extensión ni si quiera la sé. Sólo puedo contaros que nunca ví tanto césped para que los niños jueguen, tantas cuestas juntas…no, sé lo que estáis pensando y no… Constantina es, como se suele decir, arroz al lado de esto.
Bueno, como la unión hace la fuerza, y si, en cualquier parte del mundo levantas una piedra, te sale un español, que si me apuras un loreño, ya tengo un grupo de personas dispuestas a hacer hermandad y que los días que se hagan pesados sean bonitos cuando vaya a la cama, a ellas gracias. Se sabe como son las personas desde el primer contacto con ellas y verdaderamente…creo que he tenido suerte.
Con respecto a los demás, cuido a tres angelitos preciosos Dara el mayor, Aaron de cinco añitos y la jefa de la casa, Mia. Los llamaría demonios pero no está bonito para niños y además, a pesar de ser tremendamente enérgicos, son geniales. La familia, mitad irlandesa, mitad origen indio, es fabulosa. Nada me falta y a veces pareciesen ellos quienes me cuidan a mi, consciente soy, de que intentan que también sienta ésta, su casa, como mi hogar.
Esto creo que es bastante por hoy, además estoy de babysitter y acabo de acostar a los dos revoltosos y no dejan de charlar, aunque no entiendo nada, los oigo.
Para resumir,…me monté en un avión cargada de miedos pero sobre todo de sueños y ganas, y ahora, han remitido los miedos, pero los sueños siguen más presentes que nunca.
Menuda tempestad la de hoy…el viento pareciese que va derribar las ventanas de un momento a otro.
“Ain´t no mountain high enough” … a los mios, siempre conmigo.
                                                                                           

martes, 27 de noviembre de 2012

La filosofía del... que bien vives...


Las redes sociales han saciado en gran parte nuestras ganas de saber. 
La vida de los demás por naturaleza nos importa. 
De aquellas vivencias ajenas copiamos a nuestra manera las cosas que realmente nos mueven por dentro y nos gustan, y junto a éstas cosas y a las que creamos por iniciativa propia componemos nuestros momentos más felices, los que montamos de modo persecutorio y obsesivo para perseguir y cumplir metas y sueños.
Esto digamos, que sería todo elevado al máximo nivel, pero, ¿Qué hay del día a día?
Esos ratos, que planteamos y a veces ni si quiera planeamos. Esas risas un lunes, un jueves a cualquier hora del día, con conocidos o desconocidos, esos momentos que solemos grabar mediante procesos químicos que derivan en fotografías y que nos sirven para recordar, para sonreír y dar la vuelta al tiempo, casi trasladándote al instante que observas, con todas sus circunstancias, casi hasta recibiendo el aroma que rondaba.
Estas ocasiones que son las que montan nuestros perfiles, y que llaman a otros a  comentar el ya conocido “Que bien vives”. Esas tres palabras que a veces dan rabia oír, y otras, bien sopesadas te hacen sentir que existes.
Tú que vives bien y que exprimes cada momento, tú que luchas y que persigues tus sueños, que no cambias por dormir unas risas con amigos, ni descansas lo necesario por que sientes que perderías un tiempo precioso. Tú que con o sin miedos te embarcas en proyectos, viajas, conoces rincones, tú que no das prioridad al trabajo, sino al ocio, a la emoción, a las aventuras, a las historias, a las ilusiones, a las personas… Tú que respetas a los que no lo hacen aún sabiendo lo que se pierden…Tú que respetas pero no entiendes, tú que tienes suerte de haber escogido el camino más interesante…No es necesario cruzar el charco, ni si quiera salir de un perímetro pequeño, no es necesario tener un tesoro ni ahorrar durante años para luego acabar gastándolo en el camino cayendo todo en saco roto.
Basta con querer, con vivir, y dejar de mirar lo que hacen los demás desde la perspectiva del “Que bien te lo montas”, y comenzar a buscar el como quiero que sean mis minutos, que quiero enmarcar el día de mañana en el álbum de mi memoria.
Por que no todo lo enseñan los libros, ni todos los ojos ven lo mismo en una imagen. Por que la compañía da forma a las vivencias, y un mismo lugar según con quien, dará lugar a cuentos de hadas distintos. Y, lo más importante de todo es que basta… con ponerle ganas, o usar la palabra clave. ILUSIÓN el motor y combustible de todo.

De nada vale quedarse quieto esperando que caigan del cielo billetes de quinientos euros o viajes gratis a las Maldivas… ni si quiera nunca ha llovido el famoso café en el campo. Los esfuerzos siempre son recompensados.

Si, gracias. Visto así, VIVO BIEN. Éstas en lo cierto.
Un amigo suele decir, "Sé fuerte, no te rindas"...y a mi se me grabó en un rinconcito de mi memoria y ahí sigue...dándome lecciones cuando me siento cansada... 
Un beso para ti canalla!

sábado, 10 de noviembre de 2012

Elección



¿Cuanto te conoces a ti misma? Una persona segura que toma sus propias decisiones, independiente ante todo. Carácter y nobleza en una conjunción algo extraña y nada favorecedora, a la hora de tomar una determinación.
Dicen que el destino de las personas está escrito, dicen que pase como pasen las cosas, ocurra lo que ocurra ya estaba más que dictaminado. Yo sin embargo, siempre fui algo escéptica con esto. Quizás si que exista un navío del destino, pero llegar a buen puerto es trabajo y empeño del lugar hacia donde gires el timón.
De esos momentos, en los que partir hacia un lado, abandonar muchas cosas y conocer todo un mundo nuevo a tus ojos, te resulta tan atractivo que todo lo demás no sabes si compensa.
O, tomar la dirección contraria, en la cual los pasos son grosos, caminas sobre tierra firme porque probablemente es lo que buscas si navegas y surcas mares. Un lugar inamovible al que sólo tu aptitud podrá darle vida, por que, los rincones que componen este horizonte son más que familiares ya…
Las cosas tienen dos formas de suceder, de acontecer en el tiempo, una es poco a poco y otra en un mismo instante. Odias esta segunda si ambas direcciones sólo están indicadas por una flecha. Las odias, si te conoces y sabes que tu naturaleza es huir, para superarte, pero entiendes que el otro sendero también mejora otra faceta que adoras.
Como si aceptar la estabilidad si eres de naturaleza aventurera fuese fácil, o aceptar la aventura con posibilidades de fracasos no atemorizase al más valiente.
Que nadie me hable de fortuna, de dinero, ni de bienes que yo de eso no entiendo y el destino tampoco. Por que no es mi cartilla cargada de euros la que llenará mi memoria y mis retinas de gente y lugares inolvidables, por que fajos de billetes nunca fueron sonrisas y amigos, ni experiencias de nada.
Los euros no son mi respuesta ni mi decisión, mi futuro es mucho más caro que eso. Ni si quiera una balanza en estos casos es capaz de valorar el peso de la mejor opción. Esta vez, mucho me temo que estoy en uno de esos tremendos cruces de ciertas carreteras dónde la primera salida y la segunda son muy parecidas pero una es un camino verde lleno de flores y otra es un camino que atraviesa una ciudad con rascacielos interesantes y perfectos. Ambos interesantes pero con finales llenos de incertidumbres, desconocidos.
Estos días, pasarán rápidos y la tesitura será la misma. Decidir y tener opciones significa que has labrado algo que te permite no tener que aguantar, que soportar o que lidiar con ciertos por menores que puedan surgir … pero eso no quita reconocer, que cuando sólo tienes una vía, todo es más rápido y quizás me atreva a decir que entre comillas… más fácil.