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domingo, 11 de enero de 2015

Medidas desmedidas


Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” Evelyn Beatrice Hall


Hace no mucho, alguien, compañero de profesión y víctima del terrorismo, declaró en entrevista, “Pudisteis mutilarme las manos, pero se olvidaron de cortarme la lengua” Gorka Landaburu.
Y es que da igual con que motivos la radicalidad maté, ofenda o acometa. Da igual si es en pro de la religión o de no sé qué dios. No importa  si es  por una independencia que unos pocos creen defendible mediante la sangre, o por una simple falta de entendimiento, de  humor, o de mano izquierda.
La libertad de unos empieza donde acaba la de otros, si de imposiciones bañamos el mundo en el que convivimos. No hay guerra sin dos atacantes, ni batallas sin caídos. Pero, lo peor de todo esto siempre serán las salpicaduras. Inocentes o gente que hace su trabajo, o personas de tu mismo grupo que piensa que sembrar el terror no es camino. Hay miles de musulmanes no islamistas, no radicales que sufrirán miradas inevitables por el miedo que han sembrado, por un jaque a la libertad de expresión que el mundo ha condenado sin parar a través de las diferentes redes sociales y medios de comunicación.
Salvaguardando mi opinión personal, puedo intentar comprender su ofensa, y ser empática a una reacción de enfado al sector islamista integrista del mundo árabe, pero, la medida es la medida. Jamás vi que un puño se respondiese con una bomba, o que un grito fuese contestado a tiros por gente racional. Y es que si a su altura hemos de ponernos, amigos, mucho me temo que la guerra llegará al siglo XXI a través de guerreros con mentalidad de antaño, y que nuestra actual justicia, no será justa valga la redundancia para vengar tantas muertes a sus espaldas. Quizás un lápiz jamás quite la vida a nadie, quizás dibujos nunca provoquen problemas de índole magnificada, quizás,…la excusa perfecta fue callar con dolor a los valientes que han gritado que no vivirán sometidos.
Al final, a ellos, les da igual morir por su causa, por su dios, y nosotros defendemos con la vida la libertad de la valentía. El rechazo más absoluto a unas cadenas y a que nos impongan temas intocables. Nacimos libres y nos asesinarán libres si así ha de ser.
La libertad de expresión es un bien al que no renunciaremos, y que se lo anoten éstos terroristas, y los otros que ahora gritan al unísono en favor de ésta. Los españolitos de nuestro gobierno, los que hace nada aprobaban la ley mordaza… a ver si recapacitan con cosas así, y de una vez entienden que el ser humano es un animal incontrolable, pasional y temerario inclusive más, si lo acorralan…
A mis compañeros de Charlie Hebdo, por más blasfemia que vuestros dibujos pudiesen representar, y que algunos califican de desafiantes, por peor que fuese vuestro trabajo, y por más que digan que habéis provocado a los bárbaros… Descansad en paz…No hay tinta que plasme un insulto tan grande como para respuesta tan cruel. Sentirse orgullosos allí dónde estéis, porque habéis cargado con vuestra sangre derramada todos nuestros bolígrafos, habéis desatado la guerra de las letras y el arte… que las plumas zumben por la libertad, la igualdad y la fraternidad.


Dice el Corán algo así, “un ataque directo podrá ser contestado por otro de igual magnitud” … Tú su dios… toma una balanza y equilibra lo que han hecho… 

domingo, 10 de agosto de 2014

Ébola

É voilá!
O mejor dicho…ébola!

África Occidental, en situación de emergencia internacional por la OMS. Un brote grave de una enfermedad, que si bien, todos habíamos oído hablar lejanamente de ella, creo, y al menos yo, reconozco en primera persona, que poco conocía de sus tan malévolos síntomas y fines, en cualquier organismo vivo. Quizás siempre la tuvimos como algo demasiado lejano. Vivimos ajenos a las cosas hasta que suponen un peligro para nosotros.

Y es que, todos andamos más que preocupados por la llegada del padre enfermo, que bajo seguridad y medidas muy estrictas ha sido repatriado a España, junto con la hermana de doble nacionalidad también portante del virús, pero nadie se preocupa por los que se quedan.

Salvemos el culo.

Y es que entiendo firmemente que cada uno, nos dediquemos a salvar a los nuestros, y a no exponer a todo un país a tan destructivo virús que bien podría ocasionar un desastre de magnitudes inimaginables de extenderse mundialmente. Pero sigue un detalle escapándose al común de los mortales, que me afecta muy cercanamente, y que, la periodista dominicana, Shaira Castillo, a la que tengo el gusto de llamar amiga, me hizo entender hace unos días a través de redes sociales.

La exposición humana en los países afectados, la de aquellos que allí residen, no sé sinceramente como podría abordarse por que se me escapa de las manos, el proceso de actuación de emergencia aplicado en estos casos, para proteger a la población civil. Pero, sigue escapándose el pequeño detalle.

A nuestros medios de comunicación, llegan imágenes, llegan noticias, la evolución, los afectados, los síntomas en imágenes desagradables, … ¿Dónde está la mención a los profesionales que allí se juegan ser víctimas de esta guerra llamada ébola?

Periodistas, que, a más inri a veces son juzgados por la crueldad de las imágenes que ofrecen, por tergiversar en temas no de tanta índole, por sus sueldos (no tan altos como creen algunos), por la facilidad de su desarrollo profesional, por… por desconocimiento absoluto de lo que hacemos. Y, sí, amiga Shaira, tienes razón.

Nosotros mismo hemos de ser quienes reconozcamos nuestros propios méritos y los de tantos otros que nos rodean en el cumplimiento profesional de aquello que elegimos ser. Nosotros elegimos ser periodistas para bien o para mal, los militares eligieron ser militares con sus consecuencias y los médicos… ellos escogieron con su profesión, la seguridad de conocer la solución a veces, y la fragilidad de la exposición a las peores temeridades de forma directa.

Por ello, este miedo que nos embarga, esta inquietud y éste desorden instantáneo que en el momento de visualizar las noticias diarias sentimos, no debería ser más que empatía. Si las cosas se hacen bien… caerán muchos, pero pasará pronto.


Ánimo a mis compañeros y a los que en campo de batalla luchan entre los desahuciados. VALIENTES!