Mostrando entradas con la etiqueta robos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta robos. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de agosto de 2013

Entre Ratas

Psicólogos del país, un llamamiento como ciudadana en paro, ¿Cómo pueden estar en su mayoría en desempleo? Bien está que yo licenciada en Audiovisual y con máster en periodismo, esté sin empleo y trabajando gratis para publicaciones, pero, ¿vosotros?
Luchad, porque seréis en breve los reyes del mundo o al menos de España. Eso, lo tengo cada día más claro. A esa situación nos están llevando ¿no? O, ¿me confundo?
Es desesperante colegas, buscad porque no me cabe duda que sólo hay dos resultados a todos los problemas que se están generando en nuestro precioso país, o incluso más.
Para empezar seréis los reyes por que la ciudadanía soberana, me río yo de lo que mando yo en España con mi papeleta en las urnas, porque no  puede acabar más que desesperada o con problemas de ansiedad, esto, sino necesitamos a vuestros colegas psiquiatras… que llegados a este punto repito de nuevo no me extrañaría en lo más mínimo.
No hay humano que no pueda indignarse mientras vemos el circo en que el que estamos creciendo, así como el ritmo al que nos crecen enanos adinerados que se suman a dicha atracción de feria que es la península ibérica hoy en día. No podemos aguantar ver como llaman demagogia barata cuando gritamos que el pueblo pasa hambre, pero esos mismos no tienen calificativo para llamar a lo que hacen ellos desde arriba.
Por eso algunos compañeros de profesión me hacen dudar y  comprendo que la división de opiniones puede ser viable pero la radicalidad o falta de realidad de algunos me parece de más ciego que el que nació sin la virtud de observar el mundo a través de sus ojos.
Yo no dudo de la presunción de inocencia, ni de las ganas de defenderse de algunos, ni de las malas fechorías de aprovechar la situación de otros, yo no quiero ni excusas ni debates ganados o perdidos, a mi poco me importan hijos, y vecinos de quién hace política siempre y cuando vivan como cualquier otro ciudadano de a pie. Yo, me reitero y entiendo que sus sueldos vayan en base a la responsabilidad de los cargos que desempeñan, por cierto con una seguridad, y las espaldas mucho mejor cubiertas, que otros no tienen con sueldos muchos más humildes, y también además de tener cargos de riesgos se juegan la vida sudando camisetas ahí fuera, en esa calle que ellos se empeñan a vestir de ánimas, más que de gente con ganas de mirar al frente y luchar.
De verás que, inútil me siento, y sin sentido encuentro escribir lo que ahora escribo porque por más que le doy vueltas al asunto amigos psicólogos sólo llego a la conclusión de que quizás yo ya necesito de vuestra ayuda. Me he obsesionado con que quiero huir de este país, y bien saben los que me rodean que lo fundamento con la lógica más aplastante.
Aquí cuando ya me había marchado me devolvió una razón de peso, que en cuanto haya podido controlar me llevará de nuevo a marcharme, ni si quiera me frenan los miedos a que pasará porque lo que pasa en España es difícil de superar en cuanto suciedad que pueda cubrirme.
A ti, psicólogo, te deseo y barajusto un futuro lleno de posibilidades aunque no sé si acabarás tú, con necesidad de ayuda.
A ti político que vendes que vivimos en una España demócrata, dónde los que deberíamos ser escuchados somos más bien robados, los que deberíamos ser felices para levantarnos con las ganas que merece un país lleno de posibilidades de explotación por sus gentes y sus cualidades nos levantamos con la soga al cuello y contando las horas para que acaben los días con la mayor de las sonrisas a pesar de las dificultades en las que nos habéis metido, metiendo mano a nuestro dinero para depositarlo en vuestros bolsillos inundados de euros negros, sucios, los cuales, indebidamente son teñidos de sentido con excusas que además insultan nuestra inteligencia.
Vosotros, que eludís a la justicia, mientras nosotros vemos como un plato de comida significa cárcel en alguno de los casos. Vosotros listos de pro, desordenados, adinerados que fingís que os dolemos y que amáis nuestra tierra. Tiranos, comienzo a pensar que FRANCO, al menos iba de cara, y hacía llamar las cosas por su nombre., Dictadores… y para colmo de poca monta y sin un ápice ni de glamour, ni de carisma.
Lo peor de todo es que me evade la pena al pensar que los cambios venideros no serán mejores, que no hay unos y otros y que todos danzan la misma melodía.
Eso sí, a mí me da que la única verdad que han dicho me partió el corazón en dos, a mi generación, la llamaron generación pérdida, la sacrificaron, y nos obligaron a ser los jóvenes de las penurias, los más preparados decían pero sin posibilidades por la coyuntura en la que nos encontramos…
Lo asumo. A no ser que seáis de mi generación y psicólogos.
Pero ya sé me ocurre una palabra para vosotros frente a quienes acusan de demagogia la desesperación de vivir en un barrio humilde y no tener para una barra de pan diaria, es fácil robar desde dentro disimuladamente, pausadamente, es fácil mentir, es fácil tener un techo, agua caliente cada día, y denunciar que gestionas un país entero, que no es fácil, que estás sometido a presiones, pero, algún beneficio ha de tener cuando no te marchas, y no… no te hagas llamar valiente por enfrentarlo con tus cuentas plagadas de Bin Landen. Valiente es tu generación pérdida, que sí que se marcha y te deja solo para que te pudras y levantes un país sin mérito alguno en un tiempo inestimado, que más bien será un ciclo económico cerrado.
Tú? si yo soy demagoga, eres una RATA.

Cortinas de humo y Gibraltar señor Margallo, tasas inestimables para la educación de gente humilde, señor Wert, asuntos sucios con presos en listas en Marruecos, mensajes de textos entre Bárcenas y el presi, …en fin la actualidad informativa, para cortarse las venas.
Por cierto, comparar a Nixon, con Rajoy, inteligente pero…gracias por los ánimos y mírense el ombligo también los acercaría más a nosotros. No son precisamente ejemplo tampoco.



jueves, 31 de enero de 2013

Nuestra honorable clase política



Cuando comencé a tener uso de razón y en el colegio me enseñaban para ser alguien de provecho, una persona crítica y capaz de tomar decisiones, debí no estar presente cuando hablaban de los temas de justicia. Quizás aquel día estaba enferma.
Lo curioso del caso es que también me debí perder, o quizás entendí mal, me hallaba distraída, vete tú a saber a estas alturas, temas, como el de moralidad, el de los poderes del estado, el de sus funciones, en que se basan, y ese paripé de jurar cargos ante el rey. Nuestros políticos juran lealtad a su país. Van a la Zarzuela se pasean, nos cuesta un pico sólo ese diíta a todos, y para colmo entramos en el un proceso de pérdidas constantes.
Cuando se plasmo la palabra honradez en el diccionario de la real academia española quizás, debieron añadir un asterisco con la excepción, “adjetivo no aplicable a la clase política española” y no me voy a posicionar ni hacia un color azulado, ni hacia los caballeros de la rosa, por que estaría haciendo política y créanme, nada quiero tener que ver con ellos.
El caso es que, es de sátira burlesca el que tengamos que votar a nuestros propios ejecutores. Que conozcamos la realidad y se nos tomé por idiotas, dicen que cuando te han pillado más vale confesar, pero eso sería de ley, de personas con dos dedos de frente y claro nuestros gobernantes pues…necesitan asesores para ciertas decisiones, es decir que si llegan al medio dedo, esa longitud de área cerebral debe ser la que emplean para planear fechorías y robos, la que usan para adjudicarse sueldos que no les pertenecen y nóminas del color de los cuervos, y mira que los cuervos son feos.
Lo cierto y verdad es que nos encontramos inmersos en una crisis económica acusada, y acompañada por una crisis de confianza y de infidelidades no menos grave. Es bonito decir y preguntarse que fue de la juventud que luchaba, es demagogia gritar que los jóvenes españoles no creen en la política. ¿En que política señores? Si lo que hacen nuestros políticos, es política, seguramente, me perdí también las lecciones de mentir, robar y trabajar, o también las comprendí mal.
Llegados a este punto me gustaría manifestar a todos aquellos que culpan a los bancos, que para mí ocuparían el lugar de cómplices en todo este panorama judicial, que si se preguntan dónde está el dinero que pagará el pan de sus hijos, acudan a la puerta de éstos ladrones disfrazados de palabrería barata y bonita, que quizás junto a sus discursos tengas ustedes un plato caliente que llevarse a la boca.
Que los extremos nunca fueron buenos, que yo ni si quiera pido que no se lleven un pellizquito de vez en cuando, pero que sean disimulados y castos y que igual que pagamos sus robos, sus ínfulas de riquezas y de dignos cuando hay que dar la cara, dejen de manchar de las sobras de sus acumuladas fortunas, la imagen de un país lleno de gente trabajadora. De gente que a pesar de hacer sus cuentas disfruta de la vida e intenta sonreír a cada mañana, con más o menos recursos.
Que no nos echen. Por que sí, queridos políticos, verte obligado a marcharte de tu tierra es dos más dos cuatro, que en matemáticas no fui buena, pero si que estuve atenta y la aprobé cada año con el mismo esfuerzo que hoy lucho por tener un puesto de trabajo para el que me preparé a consciencia durante años.
Basta ya, dejen de decepcionarnos, de mentir, de existir si es necesario. Tengan dignidad y apechuguen y admitan. Nosotros levantamos este país que habéis matado y rematado con los últimos sucesos, nosotros limpiamos de rodilla su imagen y empezamos de nuevo, pero por favor, dimitan, márchense, y no se hagan llamar españoles. Por que, los españoles hoy pasamos penurias, algunos hasta hambre, y vosotros tenéis el buche a más no poder.

jueves, 18 de octubre de 2012

El hombre que paseaba en su bicicleta




Mi hermana solía hablarme de él con una mezcla de rabia, melancolía y pena. Solía pasearme en coche por las calles ojeando para cruzárnoslo y que también yo pudiese conocerlo. 

Me contó historias de hambre, calor, frío. Historias de palizas y robos, de mala gente. También me contó leyendas sobre platos calientes, techos y abrigo, de servicio, solidaridad y ayuda. Buena gente.
Su nombre de pila era Luciano, vagaba por los caminos y a penas podía con sus pasos. Consigo, solo llevaba años de pastoreo por algún pueblo de la sierra norte, y desavenencias familiares que lo llevaron a marcharse lejos de los suyos.

Así, buscando un lugar de asilo, y con apenas una bicicleta que cargaba más que montaba llego a Lora.
Nadie sabe bien que discusión puedo ocasionar su soledad. Dicen que quizás el juego… o su carácter testarudo. A buen recaudo, sé, que quienes aquí le ayudaron hicieron todo lo posible por su bienestar, y él en muchas ocasiones rechazó muy buenas opciones.
A buen recaudo, que no paso hambre mientras aquí estuvo.

Pero en toda historia triste hay una parte dura, en la que interviene la poca calderilla que pudiese haber por medio. El dinero siempre es protagonista, hasta en las mejores familias, hasta cuando las cantidades son ínfimas, ridículas.

Quiso el destino que el viejo triste y buscavida de la bicicleta tuviese una pequeña paga con la que se defendía y hacía frente al paso de los días. Quiso, que ciertos tipos lo supiesen y que recibiera constantes palizas en las cuales le robaban.

Me contaba mi hermana cuantas mañanas lo recogieron de caídas, cuantas veces, vagaba por los alrededores de su trabajo casi sin poder mantenerse sobre sus huesos. Como probó a sacar su dinero en pueblos vecinos para que éstos hurtos acabasen.

Pero llegó el día en que se rindió. Luciano, el hombre de la bicicleta, el vecino que tuvimos casi por casualidad durante meses, escogió probar a vivir en otra pedanía. Supo que la buena gente, fue la mejor en Lora del Río, y que él, no supo comportarse con ellos, pero también que la mala gente, le destrozó un futuro en nuestro pueblo.

Hoy, y tras tantas palabras y discusiones encontradas con mi hermana, he comprendido que como siempre ambas teníamos nuestra parte de razón. Siempre defendí que con la paga de Luciano mucha gente vivía, y mantenía a familias enteras, siempre defendí que los vicios y el juego, si así era, no me ocasionaba más que la mínima pena, que una residencia era un buen lugar…Sin embargo si que decía verdades mi hermana, era un ser humano. Nadie merece palizas, nadie merece que los cuatro de siempre despedacen  las ilusiones de un modo de vida escogido. Y sobre todo, Lora no merece una imagen como la que dan éstos, la mala gente.

Me quedo con los abrigos, los platos calientes, las horas de cobijo y compañía, de aquellos que si que representan la humanidad de nuestras calles.