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miércoles, 3 de abril de 2013

El genio de la Lámpara, Tú!


UN MILLON DE SUEÑOS...

Una infancia de sueños y de color de rosa
Tú... mi Walt Disney. 
Nacen pocos genios en el mundo, pero no me cabe la menor duda que alguien que ha marcado la infancia de tanta gente no puede ser menos que digno de reconocimientos a niveles insospechados.
Parte de quien soy, son sus historias sobre princesas y príncipes, parte de mi educación fueron sus canciones, sus animales charlatanes. Estoy segura de que su libro de la selva y mi diario de la vida fueron escritos con tintas y plumas similares. 
Él comenzó todo un imperio de ética, de moral, y de creencias. Él supo que a los niños hay que contarles cuentos de niños, y que las luchas son con espadas, magia y sentimientos. Él condeno las conductas nefastas y nos enseñó quienes eran los malos en el camino del paso del tiempo. Nos mostró como ser valientes y como despertar de sueños eternos. Defendió la imaginación que hoy vagabundea sin niños a los que marear. Siempre tuvo claro que haría de nosotros personas felices y con ansias de un mundo ideal. 
Amar a una bestia, nunca fue un problema en mis juegos de pequeña, y adorar la naturaleza fue un propósito exitoso, amar a cada árbol, roca o criatura. 
Por que hoy a mis 26 años sigo pensando que existe, en algún lugar, el país de las maravillas. Pero que, no sé si lo encontraré, por que quizás, me quedé encerrada gracias a Walt Disney en el país de nunca jamás. 
El poder de la creación siempre será un ciclo sin fin y las manzanas envenenadas no podrán con los enanos del pasado y ojalá tampoco con los de hoy y con los del mañana. 
No se necesitan las orejotas de Dumbo, ni 101 oportunidades, no es Pepito grillo la voz de la conciencia de un padre, ni campanilla o las hadas madrinas la solución a la ausencia de fantasía...
Él lo consiguió con un ratón parlanchín y la palabra más larga del mundo, bendito "supercalifragilisticoespialidoso"...¿Quién no deseo nunca conocer a Mary Poppins?
Gracias. Realmente gracias. Por que ahora que observo desde la madurez, ahora, he comprendido cuan feliz me hiciste, por que aún hoy lloro con tus películas, por que adoro a esa patita que me volvió siempre loca, mi adorable Daisy, por que Bambí es una película triste, que también tiene cabida en la infancia sin traumatizar a nadie, por que la cenicienta me enseñó a perseguir sueños, por que los príncipes azules existen y hay uno para cada una de nosotras escondido en algún lugar del planeta, y esto, sólo quiere decir que tú, que también tienes el tuyo, has de sentirte una princesa...su princesa Disney

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Mulán, Pocahontas, mi jorobado de Notre Dame, Aristogatos, Anastasia, Toy story, Mounstruos S.A, Nemo, Cars... todo un legado que se supera y que ahora me parece que comienza a echar de menos tu ingenio.
No te quepa duda que si algún día soy madre, haré de mis enanos, gente llena de esperanzas, que verán tus obras de arte, así fuesen en blanco y negro, por que como bien  dijiste un día Walt..."Los adultos son solo niños crecidos" y mi generación...es tú generación Disney...

" Visitar Disney world fue quizás uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Ya nadie me puede quitar eso"

viernes, 21 de septiembre de 2012

Neuronas amargas desterradas



Madrid – Sevilla, en coche…
La normativa de tráfico dice que hay que parar, que hay que descansar y sobre todo cuando el hambre aprieta, casi seis horas de camino sin probar bocado al menos yo, ni mi compañera las aguantamos.
Gasolinera, y fiambrera (que no tupper) con filetes empanados. Pero surge el antojo, y de repente a mi paladar se le viene el sabor de aquella bollería que quizás era más propia de recreos infantiles que adolescentes pero que… a todos o a la gran mayoría nos encanta.
Un Bollicao, sustituible en caso de que no tengan por donuts… ¡Bollilandia, que bien lo haces!
Evidentemente cuando tu cuerpo te pide algo así,… rara vez no se le da el gusto. Compramos para guardar la línea, uno para dos, es mucho más pequeño que antes y sólo hace falta observarlo un segundo para percatarse de eso.
Lo dividimos y consumimos paradas a una sombra, esta bueno…pero no como antes.
Han cambiado su chocolate, ambas lo sabemos pero no decimos nada, aún está delicioso pero ya no es nuestro Bollicao. Ahora parece un Chipicao, aquel otro bollo de precio mínimamente menor que nuestras madres intentaban que comiésemos para ahorrar unas pesetillas.

De repente, se rompe el silencio, ya no es el de antes, ni esto ni los donuts por mucho que la publicidad se empeñe en que se ha recuperado la receta antigua. Ya no vienen en las bolsas de plástico donde los glaseados se derretían en su justa medida y, ya no cruje el chocolate de los donuts bombón … ya no es esa masa que siempre estaba buena a pesar de ser del día anterior.

Ya no complace paladares ni los hace viajar a los años de la escuela.
Es una pena. Es triste que, cuando una empresa como aquella dedicada a estos bollos, se siente poderosa y líder en el mercado de repente para sacar aún más beneficios, baje la calidad de sus productos. Ahora, ya no capitanea como antes en las estanterías de panaderías y supermercados. En fin, endulzando neuronas me encuentro mientras escribo esto. Y todo, para apartar las amargas.

Para apartar las que me hacen pensar en los rescates, en la excarcelación de Bolinaga, en las caricaturas y vídeos de Mahomas, en las vidas sesgadas al volante, en el fin del verano, en nuestro querido ministro de educación y sus reformas escolares, en las colas del INEM, en la independencia catalana, en los pleitos y juicios que no avanzan, en los jefes abusivos, y los trabajadores conformistas, en enfermedades…

Mmmmm Bollicao…Mucho mejor…Quien no es positivo y pone una sonrisa a la vida es por que no quiere, o por que los Bollicaos ya no son como los de antes!

lunes, 6 de agosto de 2012

Los niños que fuimos antes



PSP, WII, Xbox, Nintendo DS…todos nombres más que conocidos de aparatejos, para los niños de la sociedad actual. Sin ellos tristemente no son felices, y hasta me atrevería a decir que no pueden vivir.
La tecnología avanza a un ritmo indescriptible. Y a veces pienso que cuanto más lo hace más retrocedemos los humanos en nuestras capacidades. Todo lo hacen las máquinas. La socialización ha cambiado, se adaptado a las nuevas formas de vida, que para mi gusto lo que limitan precisamente es la relación interpersonal.

Recuerdo cuantas veces jugaba a las muñecas en la calle con mis amigas, y cuantas veces hacíamos deporte jugando al fútbol. Solíamos llegar a casa sucios, y algún que otro día llorando por peleas o por caídas de una bici, de patines, o simplemente por un resbalón. Recuerdo mis rodillas apostilladas, y a mi madre saliendo a la placita a buscarnos para comunicarnos que la cena estaba hecha y que no eran horas para niños.
Las tardes se hacían cortas en invierno cuando caía el sol temprano, pero también en verano cuando el día se alargaba. Nunca era suficiente para jugar. Para imaginar que eras médico, profesor, o cantante.

Ahora todo eso se ha perdido, las calles están vacías y no hay niños riendo y llorando. Ahora pasan el día en casa con una videoconsola, corriendo carreras de coches, matando a bichos, …

He caído en la cuenta que quienes tienen una infancia así son diferentes y a mi gusto infelices. La esencia de la vida es el trato directo. Los niños tienen que jugar en la calle, donde aprenden a enfrentar todo tipo de situaciones, a perder miedos, a hacer amigos y a valorar todo aquello que cuando eres mayor recuerdas con tanto cariño.

Yo, cuando miro atrás, veo tiempos bonitos, veo mi infancia, ellos… quizás sólo vean máquinas. Y perdonen que vuelva a atreverme pero… hasta hoy, por más que avanza la tecnología, las máquinas aún no dan cariño, ni provocan sonrisas cuando las recuerdas, ellas no viajan contigo hasta el resto de tus días. Eso es de lo poco que aún es tarea de las personas.

Desde la distancia.


A veces pensar en tu tierra confunde. Según te encuentras en un lugar u otro del universo, según te acogen, y según te va.
He mirada atrás durante éste año y añorado cosas que jamás pensé que me faltarían al marcharme. Pero también he odiado esas carencias que me hicieron partir para buscar una buena nueva fuera de mi Andalucía, de mi Sevilla, y hasta de la tierra que me hizo ser quién soy y dónde aparcaba jugar a las muñecas para montar historias dentro de mi cabeza en mi infancia . De la cabeza que hoy pertenece a una periodista, nacida en Lora del Río.
Mi pueblo en la distancia.
Un dilema demasiado complicado el de juzgar el lugar de donde procedes. Quiero pensar que vivir hoy, en Madrid me hace sentir que en mi pueblo se vive tranquilo. Que la gente no corre, se saluda por las calles, es gentil y que nadie se siente sólo.
He sabido cuán importante es sentir el calor de los tuyos y cuan distinta es la educación cuando te crías en un pueblo. Lora me enseñó a ser humilde y me recuerda cada día de dónde vengo. 
Lora es conocida en más lugares de los que imaginé. He oído que somos el pueblo de las inundaciones, el de Mario Vaquerizo, y hasta el pueblo al que el Guadalquivir baña tres veces. He oído que Lora es un pueblo importante y he pensado que he olvidado desde que me fui sus limitaciones, para ver otras muchas virtudes que Lora tiene.
He sopesado cuantas veces voy de visita para ver a los que me quieren a mi familia y a mi gente y cuantas tardes me aburro tremendamente y siento ganas de volver a la ciudad dónde hoy vivo.
Las contradicciones que me hacen ver a Lora con ternura y con desgana al mismo tiempo. Si quisiera podría mentir. Si quisiera diría que somos un gran pueblo, con miles de posibilidades… pero es que también veo la otra parte, es que es mi obligación, y además  mi conciencia me dicta ser realista. Lora es mi pueblo y me siento orgullosa de ello. Lora tiene a las mejores de las personas, a grandes profesionales, paisajes de ensueño, potencial… pero hace tiempo que se perdieron las ganas, hace tiempo que el corazón no aprieta a los loreños y los hace levantar. Dejemos de discutir hacia que lugar caminar… y caminemos.
 No me juzguen como demagoga, ya les digo que sé que yo fui la primera que se bajo del barco marchándome.
 Él que este libre de pecado, que tire la primera piedra.