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miércoles, 11 de junio de 2014

El rey de nuestra casa...

Esta era la quincena de los reyes, de la monarquía, en definitiva de los cambios. Era la quincena de las infantas y de príncipes y princesas. De los borbones y su dinastía. Y, de ello era aceptable y recomendable escribir. Mi intención era clara hasta ayer.

No ha cambiado en nada mi idea, pero si, la dinastía sobre la que ocupar mi columna. Ya poco me importan los borbones, tú te has ido y nos has dejado. Una dinastía huérfana sin su gran rey, nuestro rey d reyes, el de cualquier familia, nuestro abuelo. La cabeza visible, que durante tantos años nos guio, a quién debemos muchos nuestra existencia y tanto cariño. A ti que tantos otros años estuviste en un segundo plano pero presente. Y nos robabas irremediablemente minutos de ganas de tenerte, y nos provocabas sufrimiento al verte, al mismo tiempo que desde esa penumbra dibujabas sonrisas con tus gestos.

Abuelo. O mejor ABUELO. En mayúsculas como te mereces.

No sé dónde te has marchado, pero te siento aún tan presente que no puedo echarte si quiera de menos. Comienzo a sentirme culpable por que no soy capaz de añorarte. Sé que me faltas, y duele, pero puedo soportarlo y no debería. Quizás el nudo que atrapa mi garganta libere tanto cariño que se va en cada abrazo y cada riña que de niñas nos echabas. Quizás dentro de mí nunca creí que este día iba llegar, y de repente sin decir adiós te has marchado.

Se derrumba toda nuestra dinastía, la que capitaneabas, la que montaste un buen día y de la que me siento tremendamente orgullosa de formar parte. Ojalá ya estés mirándonos recién llegado de tu viaje en paz y tranquilo, observando tu legado, porque sólo los grandes se marchan rodeados de amor.
He comprendido abuelo, que son las lágrimas apariencias de dolor, pero que no solo los que lloran padecen. Hay dolores silenciados que llegan a partir el alma.

Te quiero, no diré adiós, diré hasta luego…cuidaremos de la ella, de sobra lo sabes. Que poco puedo regalarte ya...sólo letras.

Que gran vacío… mi abuelo Juan.


jueves, 20 de septiembre de 2012

Dificultades!!



Adversidades, limitaciones, obstáculos…dificultades, peligros, posibles percances.
 Una maleta, protagonista de un viaje en tren. Hasta aquí una historia sin rarezas, de lo más normal. Una chica que viaja con dicha maleta, de un tamaño considerable, al parecer viene de mudanzas o tal vez de una larga aventura, el caso es que baja del cercanías y el final de su trayecto resulta ser Lora del Río.
He aquí la pregunta para todos vosotros, la misma que se hizo ella al observar a su alrededor, porque, aún se cuestiona si es que existe alguna otro posibilidad que desconoce para transportar su equipaje.
¿Cómo llevar sus pertenencias desde un andén de la estación a otro?
Respuesta uno.
Bajar por la escalera y jugarse una caída en la que podría hacerse bastante daño.
Respuesta dos.
Tirarla directamente, y jugarse romper sus pertenencias.
Respuesta tres.
Telefonear a papa y literalmente (perdonen el vocabulario) joderse ambos la espalda y llevarla a peso.
Pensarán que la respuesta tres es la más lógica, pero para ello tiene una que poder contar con un padre versus familiar dispuesto o en condiciones para ayudar.
Compliquemos aún más la situación, sustituyamos una maleta por una silla de ruedas. ¿Alguien me explica cual es la solución?
Pero no es todo, si cierran el nuevo método de vigilancia para pagos de billetes, ¿Cómo pasa el santo familiar a ayudar? ¿Paga un billete? ¿Es que al final todo queda en eso, dinero?
Pues en la estación de Lora del Río parece ser en principio que sí. Voy a ser cauta y voy a pensar que si que hay algún modo, y que esa chica con su maleta no divisó la alternativa. Voy a pensar, que cualquier persona con silla de ruedas, muletas, o dificultades para caminar tiene una cuesta por la que acceder de un extremo a otro por si sólo.
Si no es así, no voy a decir más que dos palabras…de vergüenza.
Retraso absoluto.
Señores de RENFE o responsables de ésta osadía, sólo les deseo no verse nunca en una situación similar.
Por cierto un saco de cemento no debe ser muy caro...

lunes, 6 de agosto de 2012

A ti que no pudiste vencer las adversidades.


Los que me conocen saben que nunca jamás escondí, ni fui objetiva con el fútbol. Soy del equipo que soy, lo amo, lo siento y nada podrá hacer que no lo tenga presente viviendo en cualquiera que sea el rincón de éste universo llamado mundo.
Pero, hoy, eso da igual, hoy los colores pasan a un segundo plano y poco importa que Miki fuese nuestro Miki, por que hoy, Miki es y será por siempre un ejemplo de lucha sesgado demasiado pronto.
Nos has enseñado que la lucha nunca termina, ni en el terreno de juego ni en la vida. Pero también nos has devuelto a la cruda realidad con un jarro de agua fría.
Nos has recordado que la vida no es justa, y te has marchado quizás a un lugar mejor. Pero, las estrellas estoy segura y confío que sólo pueden seguir un camino, el cielo. Desde ahí seguiremos contigo, con tu fuerza de voluntad, con tu garra, tus ganas de seguir y con cada sonrisa que dejaste aquí para que se hicieran imborrables con tu marcha.
Sencillamente sé que la familia bética hoy, grita un dolor al unísono, que hace eco y se repite por cada aficionado del fútbol español. Que no hay consuelo.
Antonio Puerta, Dani Jarque, y ahora tú. Demasiado castigo en poco tiempo para el deporte. 

Hoy, no tengo ánimos para más, soy una más que se entristece con tu marcha. Mi más sentido pésame a su familia, amigos y a todos los béticos que te adoraron. Pero sobre todo, un saludo Miki. Eterno 26.

Desde la distancia.


A veces pensar en tu tierra confunde. Según te encuentras en un lugar u otro del universo, según te acogen, y según te va.
He mirada atrás durante éste año y añorado cosas que jamás pensé que me faltarían al marcharme. Pero también he odiado esas carencias que me hicieron partir para buscar una buena nueva fuera de mi Andalucía, de mi Sevilla, y hasta de la tierra que me hizo ser quién soy y dónde aparcaba jugar a las muñecas para montar historias dentro de mi cabeza en mi infancia . De la cabeza que hoy pertenece a una periodista, nacida en Lora del Río.
Mi pueblo en la distancia.
Un dilema demasiado complicado el de juzgar el lugar de donde procedes. Quiero pensar que vivir hoy, en Madrid me hace sentir que en mi pueblo se vive tranquilo. Que la gente no corre, se saluda por las calles, es gentil y que nadie se siente sólo.
He sabido cuán importante es sentir el calor de los tuyos y cuan distinta es la educación cuando te crías en un pueblo. Lora me enseñó a ser humilde y me recuerda cada día de dónde vengo. 
Lora es conocida en más lugares de los que imaginé. He oído que somos el pueblo de las inundaciones, el de Mario Vaquerizo, y hasta el pueblo al que el Guadalquivir baña tres veces. He oído que Lora es un pueblo importante y he pensado que he olvidado desde que me fui sus limitaciones, para ver otras muchas virtudes que Lora tiene.
He sopesado cuantas veces voy de visita para ver a los que me quieren a mi familia y a mi gente y cuantas tardes me aburro tremendamente y siento ganas de volver a la ciudad dónde hoy vivo.
Las contradicciones que me hacen ver a Lora con ternura y con desgana al mismo tiempo. Si quisiera podría mentir. Si quisiera diría que somos un gran pueblo, con miles de posibilidades… pero es que también veo la otra parte, es que es mi obligación, y además  mi conciencia me dicta ser realista. Lora es mi pueblo y me siento orgullosa de ello. Lora tiene a las mejores de las personas, a grandes profesionales, paisajes de ensueño, potencial… pero hace tiempo que se perdieron las ganas, hace tiempo que el corazón no aprieta a los loreños y los hace levantar. Dejemos de discutir hacia que lugar caminar… y caminemos.
 No me juzguen como demagoga, ya les digo que sé que yo fui la primera que se bajo del barco marchándome.
 Él que este libre de pecado, que tire la primera piedra.