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domingo, 10 de agosto de 2014

Descansa pequeñajo

Diagnóstico genético preimplantacional. Anemia de Fanconi. Vinarós. Jonathan. Cruz y David. Reportaje. Medios de comunicación. Ayuda.

Así comenzó la historia.

Nosotras a penas conocíamos que sucedía, y en días nos pusimos a investigar para realizar un reportaje que al menos personalmente a mí me cambió la visión de muchas cosas. Entendí que el significado de rendirse no existe en el diccionario de quién, guerrero se aferra al último grano de arena de toda una playa.
Enfermedades raras que ocasionaban que pequeñines necesitasen que sus papas, dispuestos a todo, diesen vida a un hermanito escogido genéticamente para que naciese sano, escogido para generar una oportunidad de vida a sus hermanos, para devolverles la esperanza, para hacer lo que cualquier hermano…haría por alguien que nació de un mismo vientre. Lucharlo.

Y no viene al caso contar como discurrieron las cosas, sólo decir que fue Jonathan  y sus  papis, una de las familias que nos recibieron y que se encontraban en esta situación. Y ellos, ansiosos de correr por conseguir permisos, para que ni un aliento de vida se escapase a quién lleno de alegría, nos divirtió, nos conquistó y nos robó toda las ganas de implicarnos posibles, nos atendieron y dedicaron su tiempo, a pesar de ser nosotros sólo estudiantes, y que pocas expectativas de ayuda y difusión podíamos tener.


Ese niño tierno, maduro con tan sólo ocho añitos que tenía por aquellos entonces. Lleno de vida, y luchador.
Hace apenas dos días me levanté, ajena ya a todo esto, y con alguna que otra noticia vuestra en el discurrir de estos años. Hace dos días, me levanté y recibí la noticia por parte de mi compañera. Tú mami, había tenido el gesto de comunicarnos que te habías ido. Y no me preguntes porque Jonathan, pero me siento tan triste y llena de rabia, que sólo he podido dedicarte éstas líneas.

Ahora he pedido a todas mis estrellas, que te busquen, y les he contado que fuiste parte de mi historia, que a pesar del poco tiempo que compartimos, tú y los demás que compusisteis aquel reportaje, me enseñasteis que no hay límites y que las peleas se ganan a base de cariño. Por eso no entiendo por qué te has ido, estabas rodeado de tanto…

No te preocupes, mis estrellas serán  tus amigos y coleccionarán contigo las estampas de tu ídolo Villa. Les he dicho que eres el niño de la sonrisa más bonita del mundo, ahora podrás jugar al fútbol con las nubes.


Descansa pequeñajo.

miércoles, 3 de abril de 2013

El genio de la Lámpara, Tú!


UN MILLON DE SUEÑOS...

Una infancia de sueños y de color de rosa
Tú... mi Walt Disney. 
Nacen pocos genios en el mundo, pero no me cabe la menor duda que alguien que ha marcado la infancia de tanta gente no puede ser menos que digno de reconocimientos a niveles insospechados.
Parte de quien soy, son sus historias sobre princesas y príncipes, parte de mi educación fueron sus canciones, sus animales charlatanes. Estoy segura de que su libro de la selva y mi diario de la vida fueron escritos con tintas y plumas similares. 
Él comenzó todo un imperio de ética, de moral, y de creencias. Él supo que a los niños hay que contarles cuentos de niños, y que las luchas son con espadas, magia y sentimientos. Él condeno las conductas nefastas y nos enseñó quienes eran los malos en el camino del paso del tiempo. Nos mostró como ser valientes y como despertar de sueños eternos. Defendió la imaginación que hoy vagabundea sin niños a los que marear. Siempre tuvo claro que haría de nosotros personas felices y con ansias de un mundo ideal. 
Amar a una bestia, nunca fue un problema en mis juegos de pequeña, y adorar la naturaleza fue un propósito exitoso, amar a cada árbol, roca o criatura. 
Por que hoy a mis 26 años sigo pensando que existe, en algún lugar, el país de las maravillas. Pero que, no sé si lo encontraré, por que quizás, me quedé encerrada gracias a Walt Disney en el país de nunca jamás. 
El poder de la creación siempre será un ciclo sin fin y las manzanas envenenadas no podrán con los enanos del pasado y ojalá tampoco con los de hoy y con los del mañana. 
No se necesitan las orejotas de Dumbo, ni 101 oportunidades, no es Pepito grillo la voz de la conciencia de un padre, ni campanilla o las hadas madrinas la solución a la ausencia de fantasía...
Él lo consiguió con un ratón parlanchín y la palabra más larga del mundo, bendito "supercalifragilisticoespialidoso"...¿Quién no deseo nunca conocer a Mary Poppins?
Gracias. Realmente gracias. Por que ahora que observo desde la madurez, ahora, he comprendido cuan feliz me hiciste, por que aún hoy lloro con tus películas, por que adoro a esa patita que me volvió siempre loca, mi adorable Daisy, por que Bambí es una película triste, que también tiene cabida en la infancia sin traumatizar a nadie, por que la cenicienta me enseñó a perseguir sueños, por que los príncipes azules existen y hay uno para cada una de nosotras escondido en algún lugar del planeta, y esto, sólo quiere decir que tú, que también tienes el tuyo, has de sentirte una princesa...su princesa Disney

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Mulán, Pocahontas, mi jorobado de Notre Dame, Aristogatos, Anastasia, Toy story, Mounstruos S.A, Nemo, Cars... todo un legado que se supera y que ahora me parece que comienza a echar de menos tu ingenio.
No te quepa duda que si algún día soy madre, haré de mis enanos, gente llena de esperanzas, que verán tus obras de arte, así fuesen en blanco y negro, por que como bien  dijiste un día Walt..."Los adultos son solo niños crecidos" y mi generación...es tú generación Disney...

" Visitar Disney world fue quizás uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Ya nadie me puede quitar eso"

jueves, 17 de enero de 2013

Au pair. Día seis.


Día seis de la aventura
Me marché. Irlanda me abre sus puertas, o más bien tras conocer lo poco que conozco, sus jardines.
Un trabajo no era suficiente para frenar mis ganas y mis sueños. Un sueldo medio no cubría todas mis expectativas y fe. No era lo que deseaba. Prefiero hacer esto y mirar atrás algún día sabiendo que lo intenté si las cosas van mal.
Y si van bien, sabré que he hecho todo lo que estaba en mi mano y que no ha sido la suerte la que ha estado a mi lado. Sino mi esfuerzo.
Me han llamado valiente, me han preguntado mil veces si estaba segura de lo que iba hacer. Me han hecho plantearme cuanto necesitaría a los míos.
Siempre he sido plenamente consciente de que no sería fácil, y sobre todo al principio.
Todo es diferente.
Hoy, me dispongo a empezar a narraros cada paso de esta aventura.
Me encuentro en un pueblo tan distinto al que me vio crecer que hasta a veces me pierdo por sus calles por que para mi todas son prácticamente iguales, pero esto, es solo cuestión de tiempo y poco me preocupa. El día a día comienza a instalarse en cada segundo que pasa y he caído en la cuenta que casi la mayor parte del día me encuentro bajo las paredes de mi nuevo hogar.
Estoy a tan sólo diez minutos de la ciudad de Cork, al sur de Irlanda. Aquí viven unas 13.000 personas y mi nuevo pueblo se llama Glounthane. Es casi más difícil de pronunciar que de rodear.
La extensión ni si quiera la sé. Sólo puedo contaros que nunca ví tanto césped para que los niños jueguen, tantas cuestas juntas…no, sé lo que estáis pensando y no… Constantina es, como se suele decir, arroz al lado de esto.
Bueno, como la unión hace la fuerza, y si, en cualquier parte del mundo levantas una piedra, te sale un español, que si me apuras un loreño, ya tengo un grupo de personas dispuestas a hacer hermandad y que los días que se hagan pesados sean bonitos cuando vaya a la cama, a ellas gracias. Se sabe como son las personas desde el primer contacto con ellas y verdaderamente…creo que he tenido suerte.
Con respecto a los demás, cuido a tres angelitos preciosos Dara el mayor, Aaron de cinco añitos y la jefa de la casa, Mia. Los llamaría demonios pero no está bonito para niños y además, a pesar de ser tremendamente enérgicos, son geniales. La familia, mitad irlandesa, mitad origen indio, es fabulosa. Nada me falta y a veces pareciesen ellos quienes me cuidan a mi, consciente soy, de que intentan que también sienta ésta, su casa, como mi hogar.
Esto creo que es bastante por hoy, además estoy de babysitter y acabo de acostar a los dos revoltosos y no dejan de charlar, aunque no entiendo nada, los oigo.
Para resumir,…me monté en un avión cargada de miedos pero sobre todo de sueños y ganas, y ahora, han remitido los miedos, pero los sueños siguen más presentes que nunca.
Menuda tempestad la de hoy…el viento pareciese que va derribar las ventanas de un momento a otro.
“Ain´t no mountain high enough” … a los mios, siempre conmigo.
                                                                                           

domingo, 18 de noviembre de 2012

La importancia de las sonrisas




Sentada frente al ordenador, y en mi cabeza, varios temas sobre los cuales escribir. Pero, ni los desahucios, ni los derbis futbolísticos, ni la pasada huelga general. Nada es más importante que las sonrisas.
El dibujo que trazan las líneas de los labios al sentir el éxtasis de la felicidad. El gesto más agradecido que se le ha permitido al ser humano en la historia de su existencia. De las pocas muecas que difícilmente se pueden ensuciar con hipocresía o fingiendo.
Es tan importante sonreír como comer. Tanto, que sin reír la vida deja de cobrar sentido.

Sonrisas, y quienes las provocan. Privilegiados, cómicos, y payasos, infantiles o no. Hoy sois vosotros quienes merecéis mi más sentido respeto y mi más sentido pésame.
Recuerdo cada programa, cada emisión. Él era vivo, siempre tenía tiempo para dedicar a los niños, hizo de su vida y su trabajo un continuo juego en el que educar la infancia de aquellos que, por esos entonces éramos los reyes de nuestros hogares, los más pequeños.
Él nos enseño junto a otro muy importante grupo de profesionales a ser personas que disfrutaban de los momentos y de las pequeñas cosas. Nos educó en la moralidad, con principios sólidos que hoy dudo que sigan existiendo. Nos enseñó a hacer amigos, a conservarlos y contar con ellos. Nos mostró el cómo, y casi sin darnos cuenta forma parte de cada uno de los que vimos alguna vez a los simpáticos “Payasos de la tele”.
La primera etapa de nuestras vidas nos moldea y nos transforma en el mañana, y hoy he sido consciente al oír sobre tu marcha, de cuan de importante has sido para tantas generaciones.
Nuestro Miliki, un personaje más que emblemático y una persona más que singular. Aquel que se dejaba literalmente el pellejo y propia vida en sonreír y hacer reír a los demás probablemente se haya marchado, con el alma más que contenta. No puede ser de otra forma.
Tan bien lo hiciste, que sé, que desde allí dónde estés, ya nos gritas a tus niños ya mayores, tu famoso “Como están ustedes…” Y pese a tu pérdida, tal y como nos enseñaste, SONREIMOS felices y agradecidos por cada minuto que nos dedicaste.
Por que las cosas que no tienen precio, son las que verdaderamente merecen la pena.


A los futuros padres y a los ya afortunados… No suple una videoconsola a una sonrisa, no suple un móvil a una sonrisa, no educa un ordenador en emociones…

lunes, 6 de agosto de 2012

Los niños que fuimos antes



PSP, WII, Xbox, Nintendo DS…todos nombres más que conocidos de aparatejos, para los niños de la sociedad actual. Sin ellos tristemente no son felices, y hasta me atrevería a decir que no pueden vivir.
La tecnología avanza a un ritmo indescriptible. Y a veces pienso que cuanto más lo hace más retrocedemos los humanos en nuestras capacidades. Todo lo hacen las máquinas. La socialización ha cambiado, se adaptado a las nuevas formas de vida, que para mi gusto lo que limitan precisamente es la relación interpersonal.

Recuerdo cuantas veces jugaba a las muñecas en la calle con mis amigas, y cuantas veces hacíamos deporte jugando al fútbol. Solíamos llegar a casa sucios, y algún que otro día llorando por peleas o por caídas de una bici, de patines, o simplemente por un resbalón. Recuerdo mis rodillas apostilladas, y a mi madre saliendo a la placita a buscarnos para comunicarnos que la cena estaba hecha y que no eran horas para niños.
Las tardes se hacían cortas en invierno cuando caía el sol temprano, pero también en verano cuando el día se alargaba. Nunca era suficiente para jugar. Para imaginar que eras médico, profesor, o cantante.

Ahora todo eso se ha perdido, las calles están vacías y no hay niños riendo y llorando. Ahora pasan el día en casa con una videoconsola, corriendo carreras de coches, matando a bichos, …

He caído en la cuenta que quienes tienen una infancia así son diferentes y a mi gusto infelices. La esencia de la vida es el trato directo. Los niños tienen que jugar en la calle, donde aprenden a enfrentar todo tipo de situaciones, a perder miedos, a hacer amigos y a valorar todo aquello que cuando eres mayor recuerdas con tanto cariño.

Yo, cuando miro atrás, veo tiempos bonitos, veo mi infancia, ellos… quizás sólo vean máquinas. Y perdonen que vuelva a atreverme pero… hasta hoy, por más que avanza la tecnología, las máquinas aún no dan cariño, ni provocan sonrisas cuando las recuerdas, ellas no viajan contigo hasta el resto de tus días. Eso es de lo poco que aún es tarea de las personas.