domingo, 5 de abril de 2015

Aquel Desvelo

Si vas a venir hazlo por la retaguardia mientras me encuentre entretenida por cualquier otra distracción, acércate a mi cuello y solo sugiere tú cercanía. Posa tus manos suavemente en mis caderas y recorre de abajo a arriba mis curvas con las yemas de tus dedos dejando sobre mí un simple halo de ganas que estremezca mis sentidos. No es cuestión de cuanto, ni de duración, sino de efecto y daños irreversibles. Inclínate hacia el lóbulo de mis orejas y no digas nada, aparta los mechones de cabello. Reposa el calor de tu rostro y el arder de tus labios erizaran los vellos de cualquier mortal con algo de vida y pasión en su interior. 
Luego gírame hacia ti de forma brusca. Solo frente a frente se alinean los planetas y las miradas se hacen verdaderas sin posibilidad de fingimientos. Acaríciame el rostro con ternura y desea que toda yo reaccione. Que no haya espacios ni aire, ni mundo alrededor, que no haya palabras superior a un gesto, a veces los silencios gritan más alto y claro. 
Deja la mediocridad a un lado, si es que puedes. Ni me compares, ni me recuerdes, ni apuestes a caballo ganador porque ya no soy ninguna de esas. Soy la misma con más historia y conocimiento de causa por ello, dedícate a rememorar las flaquezas en mis piernas en tu compañía antaño, a construir y crear la exclusividad que se merezcan los centímetros de piel de su recorrido. 
Cuando me tengas de frente, sonríe nervioso, piérdete en dudas y juega cual niño esta vez bajando tus dedos sobre mi pecho, pero no me beses aún, no hasta que todo mi cuerpo este  en pleno rendimiento respondiendo al tuyo, no hasta que la guerra de necesidad de romper  uno contra el otro sea la contienda más  justa e igualada de la historia de la humanidad, donde, jamás resulten vencedores ni tus prisas ni mis restos sedimentados, una lucha donde sólo quedarán cadáveres desnudos de racionalidad y cubiertos de una pasión rota y desgarrada a girones por cada botón que consigas que te permita desabrochar de mi camisa. 
No descuides mi espalda, y merodea mi cinturilla en busca del borde de mis braguitas, por debajo de mi ombligo donde otras deberían sentir mariposas y yo solo pretendo que gusanos no dejen sus capullos y maten a éstas antes de nacer. Donde conmigo es más delicado comenzar prendiendo un fuego y dejando la tierra árida, quizás para cultivar más tarde si las piezas de un puzzle que no encaja la razón, son selladas a quemaduras de locura.
Acude a tu cita con barbas, para mí y para nadie más, no hacen faltas adornos de ninguna clase sólo, una vez más usa tu perfume de siempre, los animales nos comunicamos por los sentidos y el sentido de olor es un poderoso guerrero en las batallas entre la irracionalidad y la sensatez. Ven limpio de prejuicios, juicios y repercusiones, porque no estaré esperando y en el factor sorpresa sobran los segundos de flaqueza. Ven fuerte para que me resista y valiente para resistir. 
Ven inseguro y cargado de la pasión más extrema por superarme y derribar tu inseguridad sincera lejana a proezas de prácticas y fechorías poco recomendables llegados a este nivel de complicidad. 
No nos miremos con amor por que no nos amamos, ni con rabia porque seriamos una vía de escape solamente, mirémonos con ternura, y dejemos el resto de espacio al respeto personal. Comienza ya a besarme el cuello y sube hasta mi boca, rompe esa tensión que se genera, siempre que ocupamos un mismo espacio, destrózala para siempre, por si se nos antoja que esta sea la última vez que nos visitamos, por si de tan cansados de nada, nos aborrecemos. O por si uno de los cuerpos, se muere de frío en el intento de la búsqueda del calor.
No te desconcentres, sólo siente esta historia corta con final escrito, ya no hay nadie y estamos solos. Sin embargo nuestras respiraciones son música, son notas y acordes de descontrol, son fuerza y magia.



viernes, 6 de febrero de 2015

EN PRO de la Fe

En pro de la fe. La mutilación pública es permitida en pro de recuperar la fe de quienes pudiesen estar perdiéndose en el camino que indica la salvación. No había visto imágenes tan crueles nunca. Como en un circo romano, como un gladiador que sabe que los leones podrán con él y va guiado a la muerte. Pero, en pleno siglo XXI. Lo que no tiene límites no es la fe, lo que ha perdido el norte es la razón del ser humano.
Nada justifica la vileza y la saña. La valentía siempre gana a los cobardes que se defienden a base de implantar miedo. El horror no siembra fe, siembra temor. Un temor que genera una creencia nacida del recelo y la aprensión a las represalias. Los valientes desgraciados a los que les toca el sacrificio, unos son asesinados preguntándose él porqué ellos, y otros probablemente sacando el orgullo y la fuerza que ante semejante barbarie pueda seguir en su espíritu.
Pero no hay tiro a sangre fría, ni a bocajarro que iguale un espectáculo similar a este último. No se puede mediatizar, ni narrar de forma tan cínica, al más puro estilo heroico, dónde a sabiendas de un destino final inevitable, ese piloto jordano, supo que toda una familia lo vería morir de la peor de las maneras, agonizando sin remedio, y cual rata inmunda, o peor inclusive. No sé puede permitir. No es que no sea sano, es que no es humano. Todo lo que roce la tecnología con los dedos, todo aquel que no sea capaz de sentir compasión, no es digno de ser de esta especie que se creó un buen día para que hiciese el bien y se corrompió apenas a un minuto después de nacer.
 Todo aquel que pueda quedar indiferente a los quejidos de un ser vivo quemándose ante sus ojos, ese no es digno de llamarse humano, ése, perdónenme pero no llega ni a animal, ni a perro a modo de insulto porque el insulto sería para el perro. Ésos, los que van de valiente y tapan sus caras, ésos sólo son robots. Máquinas de destrucción. O máquinas defectuosas, taradas, que han sufrido una desconexión neuronal y sensorial en el dichoso camino de la salvación. Trastos irrecuperables, que no hacen más que jodernos la vida a los que aún medio funcionamos como para no hacer lo mismo con ellos, en pro de una venganza más que merecida.
Seres imbéciles, que no analizan la historia, ni la evolución de las religiones que mataron hace mucho a los suyos, a sus semejantes, cual guerra por territorios, ahora la hacen llamar guerra santa, y luchan por fe.
Que mi ignorancia me embriague de desconocimiento y que me lleve a razonar sólo las mediocridades de éste mundo, porque para analizar el calado de este nuevo movimiento de ficha, prometo, que no hay ser humano que alcance. Que nos visite la más amarga de las locuras, esa que nos convierte en egoísta cuando por grave que sean las situaciones, si no nos toca bien cerca, nos hace volver la espalda y seguir caminando hacia nuestro ombligo.
Que no me empaquete el mundo en esa clase de individuos que roza casi la justificación del ojo por el ojo, porque si como me temo algunos, en lo más profundo de nosotros devolver la moneda ya no nos parece tan descabellado, si la respuesta del mundo jordano, se nos hace hasta debilucha ante el fin de ese joven piloto, sí que ahorquen, en respuesta a una de esos robots sin alma, nos parece cuanto menos haberle dado un minuto de dignidad en su  muerte, no menos asesinato que la del piloto, entonces….Habremos perdido la batalla, y habrán conseguido que seamos no de la misma hojalata que ellos, sino incluso, de peor calidad y calaña.

La calma y el ejemplo, siempre serán una opción de respuesta, mientras que la solución a tanta incoherencia llega…cual bebé colgado del pico de una cigüeña. No hay derecho, ni justificación para la VIOLENCIA. No lo hay.

domingo, 11 de enero de 2015

Medidas desmedidas


Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” Evelyn Beatrice Hall


Hace no mucho, alguien, compañero de profesión y víctima del terrorismo, declaró en entrevista, “Pudisteis mutilarme las manos, pero se olvidaron de cortarme la lengua” Gorka Landaburu.
Y es que da igual con que motivos la radicalidad maté, ofenda o acometa. Da igual si es en pro de la religión o de no sé qué dios. No importa  si es  por una independencia que unos pocos creen defendible mediante la sangre, o por una simple falta de entendimiento, de  humor, o de mano izquierda.
La libertad de unos empieza donde acaba la de otros, si de imposiciones bañamos el mundo en el que convivimos. No hay guerra sin dos atacantes, ni batallas sin caídos. Pero, lo peor de todo esto siempre serán las salpicaduras. Inocentes o gente que hace su trabajo, o personas de tu mismo grupo que piensa que sembrar el terror no es camino. Hay miles de musulmanes no islamistas, no radicales que sufrirán miradas inevitables por el miedo que han sembrado, por un jaque a la libertad de expresión que el mundo ha condenado sin parar a través de las diferentes redes sociales y medios de comunicación.
Salvaguardando mi opinión personal, puedo intentar comprender su ofensa, y ser empática a una reacción de enfado al sector islamista integrista del mundo árabe, pero, la medida es la medida. Jamás vi que un puño se respondiese con una bomba, o que un grito fuese contestado a tiros por gente racional. Y es que si a su altura hemos de ponernos, amigos, mucho me temo que la guerra llegará al siglo XXI a través de guerreros con mentalidad de antaño, y que nuestra actual justicia, no será justa valga la redundancia para vengar tantas muertes a sus espaldas. Quizás un lápiz jamás quite la vida a nadie, quizás dibujos nunca provoquen problemas de índole magnificada, quizás,…la excusa perfecta fue callar con dolor a los valientes que han gritado que no vivirán sometidos.
Al final, a ellos, les da igual morir por su causa, por su dios, y nosotros defendemos con la vida la libertad de la valentía. El rechazo más absoluto a unas cadenas y a que nos impongan temas intocables. Nacimos libres y nos asesinarán libres si así ha de ser.
La libertad de expresión es un bien al que no renunciaremos, y que se lo anoten éstos terroristas, y los otros que ahora gritan al unísono en favor de ésta. Los españolitos de nuestro gobierno, los que hace nada aprobaban la ley mordaza… a ver si recapacitan con cosas así, y de una vez entienden que el ser humano es un animal incontrolable, pasional y temerario inclusive más, si lo acorralan…
A mis compañeros de Charlie Hebdo, por más blasfemia que vuestros dibujos pudiesen representar, y que algunos califican de desafiantes, por peor que fuese vuestro trabajo, y por más que digan que habéis provocado a los bárbaros… Descansad en paz…No hay tinta que plasme un insulto tan grande como para respuesta tan cruel. Sentirse orgullosos allí dónde estéis, porque habéis cargado con vuestra sangre derramada todos nuestros bolígrafos, habéis desatado la guerra de las letras y el arte… que las plumas zumben por la libertad, la igualdad y la fraternidad.


Dice el Corán algo así, “un ataque directo podrá ser contestado por otro de igual magnitud” … Tú su dios… toma una balanza y equilibra lo que han hecho…